La casa de pueblo del casco antiguo
Es el producto más identitario de Altea y el que menos se puede improvisar. Superficies pequeñas repartidas en dos o tres plantas, escaleras estrechas, patios interiores y azoteas con vista. Aquí el comprador no compara precio por metro con el resto del municipio: compara con la idea que tiene de vivir en el casco. Vender bien consiste en contar la casa —su historia, su luz, su orientación, qué se ve desde arriba— y en tener resuelta la documentación de rehabilitaciones anteriores antes de publicar.

