Altea Hills se construyó en ladera mirando al sur, de modo que casi todas las parcelas tienen vista abierta a la bahía y, en los niveles altos, al peñón de Ifach. Esa orientación es la razón por la que aquí se compra: no es una zona de paseo ni de vida de calle, es una zona de casa con vistas.
La urbanización mantiene un nivel de conservación alto y una normativa interna que ha evitado el crecimiento desordenado. A cambio, el producto es homogéneo en calidad pero muy desigual en año de construcción: conviven villas de los noventa que no se han tocado con obra nueva de arquitecto entregada hace dos años. Esa distancia se paga.
El comprador típico no compara Altea Hills con el resto de Altea. La compara con Moraira, Benissa Costa y Sierra de Altea. Si el precio no encaja en esa liga, la vivienda se queda parada aunque el número parezca razonable mirando el pueblo.