La franja litoral entre el puerto y Cap Negret concentra los apartamentos con acceso directo al paseo y a la playa. Son mayoritariamente edificios de tres a seis alturas, muchos de los años setenta y ochenta, algunos ya renovados en fachada e instalaciones.
La distancia al mar aquí no se mide en minutos sino en filas de edificios. Un apartamento en la primera fila, con el paseo delante, y otro dos calles más atrás con "vista lateral al mar" pertenecen a mercados diferentes aunque estén a 150 metros el uno del otro.
Es también la zona con más rotación de Altea: producto de segunda residencia, precios más accesibles que la ladera y demanda constante. Eso significa competencia: en cualquier momento hay varios apartamentos parecidos publicados, y el que está bien presentado y bien posicionado se lleva las visitas.