Fase 3
Preparación: qué se recupera y qué no
La pregunta de siempre es si conviene reformar antes de vender. La respuesta depende de
qué reforma, y se contesta con números, no con intuición.
Se recupera con creces
Pintura completa en tonos claros, iluminación nueva, grifería y sanitarios, retirada de
gotelé, despeje de exceso de muebles y objetos personales, y adecentado de terrazas,
jardín y piscina. En una vivienda media de Altea esto supone entre 3.000 € y 9.000 € y su
efecto sobre el número de visitas y sobre la fuerza en la negociación lo supera de largo.
Se recupera a medias
Cocina completa y baño principal: entre el 50 % y el 80 % de lo invertido. Su efecto real
está más en acortar el plazo que en subir el precio. Compensa cuando el elemento está
claramente obsoleto, no cuando simplemente no es de tu gusto.
Casi nunca se recupera
Cambiar los suelos de toda la vivienda, instalar una piscina, cerrar una terraza o ampliar
la superficie construida. El comprador rara vez paga por decisiones estéticas que no ha
tomado él, y las ampliaciones sin legalizar complican la venta en lugar de mejorarla.
La alternativa: documentar en vez de reformar
Cuando la actualización necesaria es grande, lo que mejor funciona es no hacerla y llevar
a las visitas un presupuesto real de un industrial local. El comprador
descuenta mentalmente el coste de la reforma y siempre lo hace al alza: convertir esa
resta imaginaria en una cifra concreta es la intervención más rentable que existe.