Venta cerrada · 11 de marzo de 2026
Un ático vendido en 23 días porque la terraza salió primero
La propietaria quería vender rápido para trasladarse cerca de su hija en Valencia, pero temía que "vender rápido" significara vender barato.
- Días en mercado
- 23
- Visitas
- 11
- Ofertas
- 2
- Resultado
- +2,3 %

El punto de partida
Nuria quería trasladarse a Valencia para estar cerca de su hija y tenía un plazo de unos seis meses. Su miedo era el habitual: que “rápido” acabara significando “barato”.
El ático tenía 84 m² interiores y una terraza de 28 m² orientada al sur, con vista frontal al mar. En Altea eso es producto escaso: en la franja de La Olla salen muy pocos áticos al año y siempre hay alguien esperando.
El problema era que la terraza estaba llena de trastos, con un tendedero en el centro y macetas secas en las esquinas. Y el ático se había mostrado antes, informalmente, a un par de conocidos, con fotos hechas con el móvil.
Qué hicimos
La terraza como producto. En un ático, el interior se da por supuesto y la terraza es lo que se compra. Dedicamos dos días a despejarla, limpiar el pavimento, sustituir el tendedero por uno plegable que se guarda, y montar una mesa de comedor exterior con textiles claros y algo de vegetación.
La hora correcta. La sesión se hizo a las 19:40, con el sol bajo. La primera fotografía de la ficha era la mesa puesta en la terraza con el mar de fondo. No la cocina, no el salón: la terraza.
La pregunta que siempre llega. En La Olla, todo comprador de ático pregunta si pueden construir delante y taparle la vista. Hicimos la consulta urbanística de las parcelas de enfrente antes de publicar y llevamos el documento a cada visita. Responder eso con un papel en la mano, en lugar de con un “no creo”, cambia el tono de la conversación entera.
La comunidad, por delante. Cuota mensual, fondo de reserva, acta de la última junta, estado de la ITE y fecha del último repaso de impermeabilización de la cubierta —la objeción clásica del ático—. Todo sobre la mesa en la primera visita.
El precio. El comparable nos situaba en torno a 355.000 €. Salimos en 349.000 €, deliberadamente por debajo de la barrera de 350.000 € que usan los filtros de los portales. Esos seis mil euros de diferencia colocaban la vivienda dentro de las alertas de un tramo entero de compradores.
Cómo fue
Se publicó un martes. Once visitas en la primera semana. Dos ofertas en la segunda, con dos días de diferencia.
Las gestioné en paralelo: ambos compradores presentaron su mejor propuesta con precio, plazo y forma de pago. La operación se cerró en 357.000 €, un 2,3 % por encima del precio de salida.
Escriturada 23 días después de la publicación. Es el plazo más corto de todos los casos que tengo documentados.
Qué se aprende de este caso
Que salir por debajo de un tramo redondo no es “vender barato”: es entrar en la búsqueda de más gente y dejar que sean ellos los que suban el precio compitiendo. El precio máximo no se pide, se genera.
Me insistió en dejar la terraza impecable y en fotografiar a última hora de la tarde. Yo pensaba que era exagerado. Once visitas la primera semana.


