Venta cerrada · 8 de febrero de 2026
8.400 € de puesta a punto que evitaron una negociación de 60.000 €
Villa de 1994 con vistas excepcionales y una distribución de época. Todos los compradores empezaban a descontar reforma en cuanto entraban en la cocina.
- Días en mercado
- 94
- Visitas
- 17
- Ofertas
- 2
- Resultado
- −2,0 %

El punto de partida
Philippe compró la villa en 2003 y no había tocado nada desde entonces. La casa estaba impecable de mantenimiento: sin humedades, sin desperfectos, todo funcionando. Pero era inequívocamente de 1994: cocina cerrada con muebles de roble, dos baños con bañera y azulejo original, carpintería de aluminio sin rotura de puente térmico y espacios compartimentados.
La ubicación, en cambio, era de las mejores del municipio: ladera sur, vista abierta desde la sierra hasta el peñón de Ifach, parcela de 1.400 m² con privacidad completa.
La había tenido publicada cuatro meses. Diez visitas, ninguna oferta. El patrón se repetía: el comprador se entusiasmaba con la vista desde la terraza y se apagaba al entrar en la cocina.
Qué hicimos
La decisión más importante fue no reformar. Pedimos tres presupuestos de reforma integral: entre 118.000 € y 146.000 €. Con los comparables de la zona en la mano, la recuperación estimada de esa inversión era de entre el 55 % y el 70 %. No compensaba, y además habría inmovilizado la casa cinco meses.
Lo que sí hicimos fue una actualización selectiva de 8.400 €:
- Pintura completa en blanco roto, incluidos los techos con vigas oscuras.
- Sustitución de toda la iluminación por temperatura cálida regulable.
- Cambio de grifería y sanitarios en los dos baños (no de los alicatados).
- Retirada del 40 % del mobiliario, que era excesivo para el espacio.
- Poda y limpieza de la parcela, y adecentado de la zona de piscina.
Y, sobre todo, encargamos un presupuesto de reforma completa a un industrial de Altea, detallado por partidas y firmado: 127.000 €. Ese documento se entregaba a cada visitante.
Los compradores estaban descontando entre 180.000 € y 220.000 € mentalmente. Ver un presupuesto real por 127.000 € y con partidas desglosadas recolocó la negociación desde el primer minuto.
La vista, documentada. En Sierra de Altea la primera pregunta es siempre si van a construir delante. Consultamos la calificación urbanística y la altura máxima de las tres parcelas inferiores. Dos eran no edificables. Ese papel valía dinero.
El vídeo. Un recorrido con dron grabado en tres momentos del día —mañana, tarde y atardecer— para enseñar cómo cambia la luz sobre la bahía. La vista era el activo principal y merecía estar bien contada.
Cómo fue
Se relanzó en octubre, dentro del segundo pico del año. Diecisiete visitas en tres meses, casi todas de compradores neerlandeses y noruegos captados a través de canales dirigidos y de dos agencias colaboradoras del norte de Europa.
Dos ofertas. La negociación final se cerró con un ajuste del 2 % sobre el precio de salida.
Para poner ese número en contexto: en Sierra de Altea, la negociación media en viviendas sin actualizar supera el 6 %. Sobre el precio de esta villa, cuatro puntos de diferencia son más de 60.000 €.
Firmada 94 días después del relanzamiento.
Qué se aprende de este caso
Que “reformar o no reformar” es una pregunta que se responde con una hoja de cálculo, no con intuición. Y que cuando la respuesta es no reformar, sigue habiendo mucho que hacer: la clave no era la obra, era quitarle al comprador la posibilidad de inventarse el coste de la obra.
Mi casa era de 1994 y todos empezaban a restar dinero en cuanto veían la cocina. Trajo un presupuesto real de un industrial de Altea y eso cambió la conversación por completo.


